Autor: Markel R. Méndez H.
Hablemos de Expresión y Oratoria
Mejorar nuestras habilidades y capacidades de comunicación nos llevará a experimentar un mayor grado de libertad personal y fluidez vital.
Markel R. Méndez H.
He puesto energía en mejorar mi capacidad de contacto con otros. Progresivamente, he encontrado maneras de sentirme más seguro en el mundo y en relación con los demás, además de desarrollar más capacidad para hacer escuchar mi voz, integrar mi cuerpo a lo que estoy expresando, entre otros aspectos fundamentales de la comunicación presencial.
La mayor parte de estos elementos los manejamos o abordamos de forma empírica y natural. Cuando se trata de aspectos que podríamos considerar “subjetivos” o “vinculados a nuestra dimensión emocional”, generalmente entramos en un patrón de lucha afirmando que estamos trabajando para controlar el miedo escénico, o luchando para lograr más fluidez y claridad en nuestra expresión.
Por otro lado, aquello que reconocemos como si estuviese fuera de nosotros, de modo que es más mesurable y observable, esperamos corregirlo de forma inmediata nada más con haberlo reconocido. Es así como identificamos y nos colocamos frente al desafío de mejorar nuestra dicción, el uso del espacio escénico, la forma de movernos o nuestra gestual. He encontrado que muchas veces las personas esperan que alguien les de un “truco” para transformar estos aspectos, y aunque ya saben qué les pasa y cómo podrían mejorarlo no se involucran en el trabajo de hacerlo.
El asunto es, muchas veces, que el hablar (con otros) es un acto natural que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida como elemento fundamental de nuestra supervivencia. Comunicarnos es ineludible e indispensable, y no parece que sea algo que debamos mejorar en un nivel profundo, porque después de todo ya sabemos cómo hacerlo.
Sin embargo, el aprendizaje en torno a la acción de comunicarnos es un eje central de nuestra existencia, la forma en que avanzamos y crecemos en nuestra vida, y el modo en que logramos cooperación para generar nuevas y mejores condiciones de vida.
Es en la interacción con otros que podemos conocernos y experimentarnos completamente. La comunicación es también un acto transformador, por lo cual vale la pena colocar nuestra atención en sus aspectos sutiles, tanto los evidentes como los menos visibles.
Me dispongo entonces a señalar el conjunto de elementos que constituyen, desde mi perspectiva, las áreas del trabajo y preparación del orador. Cada uno de ellos está vinculado con los demás, de modo que al trabajar sobre uno de ellos ya estamos generando cambio en los demás.
Veamos en primer lugar los aspectos que constituyen las capacidades técnicas del orador:
- Estructurar el discurso.
Esta es generalmente el área en la cual se hace mayor énfasis al momento de prepararnos para una presentación oral. Es un área de trabajo de complejo abordaje si se consideran sus diversas aristas: coherencia de ideas presentadas, claridad en el enfoque general del tema (vinculado a la claridad del objetivo, definido en función de la audiencia), forma de estructurar las frases y elaborar conectivos entre las ideas presentadas, modo de conclusión y adecuación del vocabulario.
- Uso del espacio (Proxemia).
Ello se desarrolla en primer lugar percibiendo la disposición de la audiencia, el grado de proximidad física que deseamos tener con ella, de lo cual se generará una forma de desplazarnos por la sala donde estamos ofreciendo nuestro discurso.
Por otra parte, nuestros desplazamientos pueden servir de apoyo para ilustrar una idea, trasladar y ubicar una imagen en el espacio, marcar cambios de ritmo, etc. Muchas veces nuestros pasos pueden funcionar como signos de puntuación a lo largo de la presentación oral.
- Gestual y Expresión Corporal (Kinesia).
Como mínimo el 90% del mensaje, cuando se trata de la comunicación presencial, se transmite a través de signos no verbales. Por eso los aspectos relativos a nuestros gestos y el movimiento de nuestro cuerpo se hacen tan relevantes al momento del contacto y la interacción cara a cara.
Nuestro cuerpo y sus formas expresivas son el soporte esencial de nuestro discurso. Es nuestro rostro, nuestros brazos, manos, piernas, pecho, abdomen, las vías de acceso a la emoción como soporte del contacto con otros seres humanos.
Es desde este elemento (la gestual) que se producen las imágenes en un discurso, la posibilidad de percibir un conjunto de palabras como un transcurrir orgánico que se produce como experiencia transformadora de sus participantes o interlocutores.
- Voz – Proyección, Volumen y Matices.
Cuando estamos frente a otros individuos la voz es una de las principales vías de contacto. La vibración que hacen nuestras cuerdas vocales y que se transmiten a todo el cuerpo llega a los otros, quienes nos escuchan, de forma tal que les permite percibir las imágenes, emociones e ideas que estamos expresando.
Un primer nivel de trabajo es el trabajo de sensibilización sobre las sensaciones corporales que produce la emisión de sonido con la voz. Generalmente, es a través de la percepción de estas señales corporales, que puede mejorarse el uso de la voz, su proyección, matices y volumen, en función de objetivos específicos ante determinadas audiencias.
La voz es también una vía de acceso a información sobre nosotros mismos, nuestros estados internos y modos de conexión con otros.
- Dicción y Ritmo.
La articulación de las palabras produce un matiz específico en el proceso de comunicación oral, que puede facilitar u obstaculizar la comprensión del mensaje y el proceso de retroalimentación.
Lo primero que hay que considerar es que la pronunciación de las palabras sea lo suficientemente clara y fluida como para que existe entendimiento de los códigos verbales.
En segundo lugar hay que considerar el ritmo en el cual se expresan las ideas se emiten los sonidos que constituyen palabras y frases a través de la dicción. En conjunto, estos elementos permiten mayor o menor claridad en la emisión y recepción del mensaje, siendo aspectos tanto observables y fácilmente verificables, como subjetivos en su abordaje y percepción.
En todos estos aspectos lo que buscamos es la coherencia, y la capacidad del individuo (el orador o comunicador) de colocarlos al servicio del contacto con otros individuos en la emisión de su mensaje.
Todos ellos están interrelacionados entre si. Poseen además un vínculo estrecho con las habilidades naturales del orador:
- Claridad de la Intención.
Lo más evidente del aspecto de la intención es lo relativo al objetivo del discurso. Generalmente pueden diferenciarse tres objetivos generales para las alocuciones o presentaciones orales: informar, entretener y persuadir.
Por otro lado, podemos vincular el elemento “intención” al propósito que tiene el orador con relación a su audiencia, vale decir lo que desea, quiere o pretende logar en sus interlocutores: dejarles clara una idea, impactarlos con imágenes, sacudirlos, hacerlos reflexionar, etc.
En un nivel más profundo tenemos lo relativo a la intención de los individuos que se comunican, vale decir su conexión con aquello que los moviliza vitalmente, que les coloca en circunstancias particulares y momentos específicos para dar un mensaje.
El campo de la intención es una fuerza subjetiva que se manifiesta en múltiples ámbitos de la realidad, lo que puede ser tanto la experiencia que quiere tener el sujeto (libertad, autonomía, claridad, poder), como la forma en que se genera su impacto en los demás (impulso a la solidaridad, a la competencia, a la elevación de la conciencia, al desarrollo, a la acción conjunta).
Mientras mayor conexión o claridad interna tiene el orador o comunicador con respecto al ámbito de la intención, mayor profundidad, claridad y fluidez logrará en sus intervenciones. Esta es un área de trabajo amplia y de gran alcance.
- Capacidad Creativa.
Todo acto de comunicación es transformador, de modo que en cada encuentro entre sujetos se abre una oportunidad creativa y de aprendizaje.
Vemos la creatividad vinculada también a la espontaneidad, y ello aparece cuando dos o mas individuos se comunican en estado de relajación y conciencia abierta, que es una forma particular de atención y mantenimiento del foco en el proceso de interrelación con otros.
Tanto la espontaneidad como la creatividad pueden entrenarse y desarrollarse, a través de técnicas de improvisación, trabajo escénico y práctica constante en situaciones cambiantes.
- Balance.
Nos referimos tanto al balance corporal como al equilibrio expresivo en general, considerando todos los aspectos que hemos mencionado hasta ahora.
El balance se genera cuando hay conexión interna suficientemente fuerte como para percibir e integrar a la expresión el movimiento emocional, las sensaciones corporales (que nos dan información sobre nosotros y el entorno), el ritmo de las ideas en nuestra mente, todo lo cual se manifiesta en movimientos físicos, expresiones, voz y palabra.
También puede entenderse como armonía, y es una noción subjetiva que nos conecta con lo que consideramos adecuado, hermoso y de proporciones correctas.
- Empatía.
Se trata de la conexión con la audiencia, el grado de reconocimiento positivo que se manifiesta entre los interlocutores (o entre el orador y su audiencia).
A través de esta conexión el orador o comunicador puede percibir cambios sutiles en el estado de atención o ánimo de quienes le escuchar, de modo que es capaz de adaptar su discurso o intervención a lo que va percibiendo. Este es un proceso intersubjetivo que se produce constantemente en tiempo presente, lo que puede generar la sensación de alta velocidad pero que en realidad facilita el fluir de la comunicación.
Habilidades y Capacidades expresivas y de comunicación son aspectos esenciales para el desarrollo personal, el logro de mejores niveles de contacto con otros, aumento de la capacidad persuasiva y de aprendizaje.
Son también aspectos esenciales en el estado de nuestras relaciones interpersonales. Su abordaje y mejoramiento nos llevará a experimentar un mayor grado de libertad personal, fluidez en nuestras actividades cotidianas y claridad en nuestra vida.
LA IMPORTANCIA DEL PROPÓSITO
El Poder de la Intención
“Hay en el universo una fuerza inconmesurable, indescriptible, que los chamanes llaman «propósito», y absolutamente todo lo que existe en el cosmos está ligado al propósito por un vínculo de conexión” (Carlos Castaneda).

La Fuente, que es intención, es energía pura, ilimitada, con unas vibraciones tan rápidas que desafían toda medición y observación. Es invisible, sin forma ni límites. De modo que, en nuestra Fuente, somos energía amorfa, y en ese campo espiritual de la energía, informe y vibrante, reside la intención.
La intención es una fuerza presente en todas partes como campo de energía; no se limita al desarrollo físico. También es el origen del desarrollo no físico. Ese campo de la intención existe aquí y ahora, y puedes acceder a él. Cuando lo actives, empezarás a notar que tu vida tiene un objetivo y te dejarás guiar por tu ser infinito (…) Al tiempo que te inclinas simbólicamente ante esa fuerza, reconoce que te estás inclinado ante ti mismo.
Seis convicciones del Ego que nos separan de la Intención:
- Soy lo que tengo.
- Soy lo que hago.
- Soy lo que los demás piensan de mí.
- Estoy separado de todos los demás.
- Estoy separado de todo lo que me falta en la vida.
- Estoy separado de Dios.
Cuatro Pasos hacia la Intención:
- La Disciplina. Se consigue con práctica, ejercicio, hábitos saludables, comida sana, etc.
- La Sabiduría. La sabiduría combinada con la disciplina fomenta tu capacidad para centrarte y tener paciencia a medida que armonizas tus pensamientos, tu intelecto y tus sentimientos con el trabajo de tu cuerpo.
- El Amor. Este proceso supone amar lo que haces y hacer lo que amas.
- La Entrega. «En el universo hay una fuerza inconmesurable, indescriptible, que los chamanes llaman propósito, y absolutamente todo lo que existe en el cosmos está unido al propósito por un vínculo de conexión». Cuando te entregas, te iluminas y puedes consultar a tu alma infinita. Entonces puedes acceder a la fuerza de la intención, que te llevará a donde crees que estás destinado a llegar.
Yo repito en silencio la palara «intención» o «propósito» para que me ayude a librarme del ego y estar centrado en mí mismo (…) Ábrete a la posibilidad de recibir la ayuda que deseas. Confía en la intención. Existe para ti. Mantente alerta y dispuesto a aceptar cualquier orientación que se te presente. Vibra en armonía con la Fuente omniproveedora.
Sobre el Espacio: "La Astucia del Aburrimiento"
Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro lo observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral.

Es necesario crear un espacio vacío para que se produzca algo de calidad. Un espacio vacío permite que nazca un nuevo fenómeno, ya que sólo si la experiencia es fresca y nueva podrá existir cuanto se relacione con contenido, significado, expresión, lenguaje y música. No obstante, no hay experiencia fresca y nueva sin un espacio puro, virgen, para albergarla.
L A V O Z
Extensión y Tesitura
Se llama tesitura a la extensión de la voz dentro de la cual el cantante se mueve con facilidad y comodidad. La frecuencia óptima para la voz hablada se halla en la parte baja de la tesitura.
La extensión es el conjunto de tonos o frecuencias que puede emitir la voz. La extensión es superior a la tesitura, ya que es la suma de ambas.
La voz humana tiene la posibilidad de unas tres octavas de extensión. La tesitura de una voz culta (voz entrenada, la del cantante o del orador profesional) es aproximadamente de dos octavas (…) El aumento de la tesitura se adquiere con entrenamiento.
Según la tesitura, la voz se clasifica en general en tres categorías para cada sexo. Del grave al agudo son: bajo, barítono y tenor para los hombres; contralto, mezzosoprano y soprano para las mujeres.
La mayoría de las voces pertenecen al registro (tesitura) agudo. Las voces agudas (tenores y sopranos) representan un 80% de todas las voces. Las voces centrales (barítonos y mezzosopranos), un 15% y las voces graves (bajos y contraltos), un 5%.
La voz tiene la capacidad de sonorizarse en cualquier espacio de la vía respiratoria.
Una voz disfónica raramente se sitúa, en el espacio, en la zona alta de los resonadores con el consiguiente predominio de los armónicos agudos; normalmente lo hace a la inversa, hacia abajo, con la pérdida de estos armónicos, lo que provoca una voz opacada, descimbrada y poco sonora.
La tesitura no es voluntaria, sino que obedece a diferentes factores: morfológicos, endocrinológicos, Psicológicos, etc., los cuales dan a cada individuo un timbre particular. Dentro de cada tesitura hay una zona óptima para la voz hablada (y cantada) en la que la voz se mueve con toda comodidad y sin riesgo para el aparato fonador. Ésta es la zona que debemos localizar y potenciar.
RELACIÓN CUERPO-VOZ
La voz no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de un todo. La voz es el reflejo de lo que somos en realidad en los ámbitos físico, mental y emocional. También utilizamos la voz como protección cuando existe un desacuerdo entre lo que realmente somos y lo que queremos ser o aparentar. Por ejemplo, fuerza vocal ante lo que entendemos como debilidad o inseguridad personal.
Cuando la voz no expresa libremente nuestro sentir puede dañarse. Hablar de forma relajada, con placer y complacencia es un privilegio de pocos. Un profesor, por ejemplo, debe dar su temario al mismo tiempo que debe mantener un cierto grado de disciplina, y debe hacerse oír por encima de ruidos internos y externos. Esta situación imprime tensiones musculares que llevan a posturas corporales inadecuadas. Las más frecuentes son: tensión mandibular, tensión cervicocraneal, levantamiento de hombros (con el desequilibrio esqueléticoy de musculatura de tronco que conlleva). Todo ello implica un riesgo para la voz.
Esto es extensible a cualquier persona que vive su trabajo o su relación familiar y social con un exceso de celo o en una situación de estrés.
Los síntomas del estrés, a menudo, nos pasan desapercibidos porque no tenemos desarrollada la muy sana costumbre de atender mensajes que el cuerpo nos envía. Cuando algo va mal el cuerpo avisa, pero nosotros (que en general nos creemos muy importantes, muy ocupados o muy valientes) hacemos caso omiso o, lo que es peor, nos sentimos orgullosos de soportar sin quejas.
Algunos de los síntomas del estrés son: tensión muscular sobre todo de la mitad del tronco para arriba; dificultad para dormir; dificultad para concentrarse; irritabilidad; impaciencia; cambios en la alimentación (exceso o inapetencia); ansiedad expresada en hábitos o patrones adictivos (cigarrillo, consumo de bebidas alcohólicas); pérdida de interés sexual; etc.
Por lo que se refiere a la voz, el estrés tensiona músculos directa o indirectamente implicados en el acto fónico, lo cual debemos tratar de combatir.
Tres Claves para el Orador
Otro aspecto importante relativo a la POSTURA es el estiramiento de la columna vertebral. Para lograr un mejor funcionamiento el abdomen debe estar trabajando todo el tiempo. Existe una tensión dinámica que «empuja» en distintas direcciones: hacia atrás en la espalda, hacia abajo las caderas y hacia arriba a la altura del diafragma. Esta fuerza dinámica en tres direcciones permite sostener el cuerpo sin tensión, pues los hombros y la garganta se relajan, los brazos y las manos responden a los impulsos que vienen del centro constituido por el abdomen y la pelvis.
Todos estos aspectos están estrechamente vinculados con la (2)RESPIRACIÓN. Desde mi perspectiva, que el orador tenga conciencia de su patrón de respiración es vital. Algunos elementos a considerar son:* Zona preferente de la respiración: hay personas que respiran sólo a la altura del pecho, otras más hacia el abdomen o la pelvis, otras elevan los hombros y bloquean el resto del cuerpo.
* Ritmo de la respiración: hay respiraciones rápidas y entrecortadas, otras caóticas, otras con ritmos específicos y que se sostienen a lo largo de la presentación, etc.
* Uso del aire al hablar: algunos usan muy poco aire y acumulan un exceso de tensión en la garganta, otros por el contrario suenan como si tuviesen «fuga de aire», lo que quiere decir que sueltan más del que necesitan para hablar. Algunos se cansan al hablar y eso se hace evidente por la forma de respirar.
Lo más importante en mi experiencia, es no forzar ningún cambio en estos aspectos, por eso en un primer nivel de trabajo solicito únicamente observar estos patrones y no hacer nada al respecto. Generalmente lo que ocurre es que ellos van variando naturalmente cuando el orador toma conciencia de ellos, es decir, de como constituyen una forma de funcionamiento.
Con la práctica, el comunicador oral va dándose cuenta de lo que sirve mejor a sus objetivos de interacción o expresión. Abordar el trabajo de este modo pretende evitar que se sumen nuevas tensiones a las ya existentes, para liberar las identificadas gradualmente.
Además de estos aspectos relativos al funcionamiento corporal en la situación de comunicación presencial, es de suma importancia tener un (3)OBJETIVO o INTENCIÓN de comunicación. Quien da un discurso debe tener claridad sobre su propósito específico, el cual siempre está vinculado al efecto que desea causar en su audiencia; por otro lado, ese objetivo debe constituir una necesidad genuina, comprometer al presentador. Generalmente la existencia de este compromiso constituye ya una energía que corrige o compensa naturalmente las fallas que, en su ejecución discursiva, puede tener cualquier orador.
Estos tres elementos (propósito, postura y respiración) son el núcleo del trabajo sobre la comunicación oral. A partir de ellos se pueden aprender y desarrollar los otros aspectos técnicos del arte de hablar en público.
EN GRAN DICTADOR (Charles Chaplin)
Realmente lo siento, pero no aspiro a ser emperador. Eso no es para mí. No pretendo regentar, ni conquistar nada de nada. Me gustaría ayudar en lo posible a cristianos y judíos, negros y blancos. Todos tenemos el deseo de ayudarnos mutuamente. La gente civilizada es así. Queremos vivir de nuestra dicha mutua…no de nuestra mutua desdicha. No queremos despreciarnos y odiarnos mutuamente.
En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede garantizar la subsistencia de todos. El camino de la vida puede ser libre y magnífico, pero hemos perdido ese camino. La voracidad ha envenenado el alma de los hombres, ha rodeado el mundo con un círculo de odio y nos ha hecho entrar marcando el paso de la oca en la miseria y en la sangre. Hemos mejorado la velocidad pero somos esclavos de ella. La mecanización que trae consigo la abundancia nos ha alejado del deseo. Nuestra ciencia nos ha vuelto cínicos. Nuestra inteligencia duros y brutales. Pensamos en exceso y no sentimos bastante. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización.
Necesitamos más la amabilidad y la cortesía que la inteligencia. Sin estas cualidades la vida solo puede ser violenta y todo estará perdido. La aviación y la radio nos han acercado los unos a los otros. La naturaleza misma de estos inventos requería la bondad del hombre y reclamaba una fraternidad universal para la unión de todos.
En este momento mi voz llega a miles de seres esparcidos por el mundo. A aquellos que puedan comprenderle les digo: no desesperéis, la desgracia que ha caído sobre nosotros no es más que el resultado de un apetito feroz, de la amargura de unos hombres que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y los dictadores perecerán, y el poder que han usurpado al pueblo volverá al pueblo. ¡Y mientras existan hombres que sepan morir, la libertad no podrá perecer! Soldados, no os entreguéis a esos brutos…hombres que os desprecian y os tratan como esclavos, hombres que regimientan vuestras vidas, imponen vuestros actos, vuestros pensamientos y vuestros sentimientos; que os amaestran, os hacen ayunar, os tratan como ganado y ¡os utilizan como carne de cañón!.No os pongáis en manos de esos hombres contra natura, de esos hombres-máquina con corazones de máquina. ¡Vosotros no sois máquinas!¡Vosotros no sois ganado!¡Vosotros sois hombres!¡Vosotros lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones! No odiéis. Sólo los que no son amados odian. Los que no son amados y los anormales….Soldados, ¡no combatáis por la esclavitud! Combatid por la libertad. En el capítulo 17 del evangelio según San Lucas está escrito: «El reino de Dios está en el hombre mismo». No en un solo hombre, ni en un grupo de hombres, ¡en todos los hombres! Y ¡vosotros! Vosotros, el pueblo tenéis el poder para crear máquinas. El poder para crear la felicidad.
Vosotros el pueblo tenéis el poder para crear esa vida libre y espléndida…para hacer de esa vida una radiante aventura. Entonces, en nombre de la democracia, utilicemos ese poder…¡unámonos todos! Luchemos por un nuevo mundo, un mundo limpio que ofrezca a todos la posibilidad de trabajar, que de a la juventud un porvenir y resguarde a los ancianos de la necesidad, prometiendo estas cosas gente ambiciosa se ha hecho con el poder, pero ¡han mentido! No han mantenido sus promesas, ¡ni las mantendrán jamás! Los dictadores se han liberado pero han domesticado al pueblo. Combatamos ahora para que se cumpla esa promesa. Combatamos por un mundo equilibrado…un mundo de ciencia en el que el Progreso lleve a todos a la felicidad. ¡Soldados! en nombre de la democracia, ¡unámonos!
Charlie Chaplin, El Gran Dictador, 1940
Respirar Concientemente (y II)
• Para inhalar la espalda se expande y los músculos abdominales se retraen hacia dentro mientras la caja torácica sube y se expande.
o El aire se aspira por medio de la boca abierta y la garganta.
o Al aspirar el aire se sentirá la sensación de expansión en la espalda media y baja.
• La exhalación también es un proceso activo y se controla al empujar los músculos abdominales hacia fuera o hacia abajo, lo cual es similar a lo que el cuerpo hace de forma natural al toser o gruñir por esfuerzo.
o Este movimiento muscular cierre los esfínteres inferiores del cuerpo y coordina el movimiento muscular en la garganta al permitir apoyo en la laringe, y resistencia más efectiva a las cuerdas vocales contra la presión de aire de los pulmones.
o La continua participación por parte de a faja abdominal al empujar hacia fuera o hacia adentro permite el control más fuerte de flujo de aire para dar poder a la voz.
Estos movimientos son similares a los de tomar una bocanada de aire. Este movimiento ocurrirá de manera natural para aquellos que no han sido entrenados formalmente en métodos para respirar, pues es algo que el cuerpo parece saber hacer con naturalidad. De esta forma además, se libera el diafragma de tener que asistir al cuerpo a estar en posición erguida y de pie.
Este tipo de respirar también permite mayor capacidad de aire en la caja torácica y posiciona al cuerpo para controlar la producción de sonido más eficientemente para hablar o cantar.
Para practicar:
I. La Respiración.
a. Toma una bocanada de aire lenta y silenciosamente. Presta atención al movimiento elástico y de expansión en la espalda.
b. Inspira por la nariz y la boca, con la mandíbula relajada. El aliento se mueve fácilmente por la parte posterior de la lengua, que permanece debajo de la boca tocando los dientes inferiores.
c. Practica hacer ese movimiento elástico al mantener la boca abierta y la mandíbula relajada. Al hacer saltar elásticamente y abrir la espalda el aire entra al cuerpo con facilidad.
d. Con los pulmones llenos de aire empieza a hablar o cantar. Procura usar el aire para hacer el sonido sin permitirle salida entre las palabras. Ahora la voz debe sonar más potente y llena, como resultado de abrir la garganta y aumentar la presión del aire en los pulmones.
II. Los músculos abdominales.
a. Coloca las manos en el abdomen, justo bajo el esternón, y tira los músculos hacia dentro, luego hacia fuera. Repite este movimiento hasta dominarlos.
b. Coordina la inhalación con el movimiento hacia dentro de los músculos abdominales y la exhalación con el movimiento hacia fuera. Has el movimiento del aire de una forma activa (imagina que estás soplando y apagando una vela de un extremo de la habitación al otro). Involucra los músculos de la espalda para inspirar una buena cantidad de aire, al igual que los músculos abdominales para sacar el aire.
c. Una vez dominado todo esto, puedes reemplazar la respiración con un sonido. Empieza con sonidos cortos y claros con una bocal abierta como la “A” o la “O”, al empujar el aire hacia fuera y sacar el abdomen.
d. El siguiente paso es que sostengas el sonido utilizando las mismas bocales.
Sobre el movimiento energético:
– La respiración abdominal debilita.
– El apretar los dientes o mandíbula debilita.
– Respirar por la nariz debilita.
– Colocar la lengua en el paladar debilita.
– Relajar la mandíbula fortalece.
– Respirar por la boca y la nariz fortalece.
– Mantener la lengua en el fondo de la boca fortalece.
Existen muchos nervios principales que corren a través de la mandíbula a la parte inferior del cuerpo. Cuando la mandíbula está apretada la vía de información se cierra. El colocar la lengua en el paladar es como cerrar un tomacorriente, cierra un circuito de energía importante del cuerpo.
Formar el hábito de respirar por la nariz y la boca, mantener la lengua y la mandíbula relajadas y respirar hacia la espalda, permiten pensar con claridad, hablar potentemente y sentir mayor vitalidad.
“Una vez que el tono ha sido lanzado, se debe pensar como debe ser propiamente sostenido, y ello le concierne al arte de respirar”. (Enrico Caruzzo).
Repasemos el proceso:
• Primeramente los pulmones deben ser totalmente llenados de aire. Un tono dado con lo pulmones a medias pierde la mitad de su autoridad y tiende a ser falso en tono.
• Para tomar una respiración completa, la cavidad torácica debe elevarse a la vez que el abdomen se retrae, luego con la expulsión gradual del aliento un movimiento contrario sucede.
• El diafragma y el tejido elástico que contienen al estómago y a los órganos vitales, y los músculos cercanos, por medio de la práctica obtienen mayor fuerza y asisten grandemente en el proceso de la respiración. Ellos son los factores vitales en el asunto de controlar el suministro de aire que apoya al tono.






