Autor: Markel R. Méndez H.

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Respirar Concientemente (I)


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En distintas entregas iré publicando algunos trabajos sobre la RESPIRACIÓN, que es un recurso fundamental para la expresión y la comunicación. En este primer par de trabajos, que titulo «Respirar Concientemente», podrán leer algunas de las útiles ideas de William Hanrahan, quien fuese cantante lírico y ahora se dedica al entrenamiento de cantantes, oradores públicos y comunicadores. El trabajo un concepto que ha titulado «Respiración Estructural». Espero que lo disfruten y les sea de utilidad.

Parte de estas ideas las he integrado en mis talleres y entrenamientos.

INFORMACIÓN SOBRE LA RESPIRACIÓN ESTRUCTURAL

El proceso de respirar concientemente y dirigir la respiración, son una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar. El respirar es en su mayor parte una acto inconsciente, generalmente no pensamos acerca de respirar, es algo que sólo sucede. Si alguna vez te has encontrado corto de aliento al terminar de decir una frase larga, o cuando estás emocionado o bajo stress, te darás cuenta que a veces olvidamos respirar, sin embargo con la práctica podemos aprender a tomar control y dirigir nuestro proceso de respirar. Cuando aprendemos a hacer esto, estamos en posesión de una herramienta extraordinariamente poderosa.

El dirigir o manejar la respiración tiene muchos beneficios incluyendo: controlar el stress, bajar la presión sanguínea, calmar las emociones, impulsar el fluido de la columna vertebral, ayudar al cuerpo a alinearse, calmar y controlar el proceso de pensar y enriquecer el sonido de la voz.

La respiración estructural describe el tipo de manejo activo de la respiración que provee el mejor apoyo para la voz, abre la garganta, ayuda en la coordinación de los grupos de músculos que se utilizan para la oratoria y el canto y activa la energía corporal y los sistemas de información. La respiración estructural proviene del antiguo método de respirar que por siglos se ha enseñado en el canto, conocido como la técnica “apoyo” (del italiano “apoyare”), la cual se ha practicado a lo largo del tiempo como uno de los métodos de mayor poder para impulsar la producción y el crecimiento vocales. La respiración estructural proporciona mayor apoyo para la voz hablada y los beneficios del control de respiración intencional enfocada.

La respiración estructural se puede aprender más fácilmente por medio de observar algunos de nuestros métodos corporales básicos que mueven el aire y la energía: bostezar, suspirar y jadear. Examinemos lo que sucede en cada de uno de estos procesos:

1. Bostezar. La mandíbula se abre y baja al inhalar profundamente por la boca. La caja torácica y los hombros se elevan ligeramente y la espalda se ensancha al expandirse la caja torácica. El aire penetra el cuerpo profundamente, atraviesa la parte posterior de la lengua y la garganta se abre y se relaja mediante la inhalación. Cuando se exhala la caja torácica y los hombros bajan.

2. Suspiro. Se parece mucho al bostezo. La diferencia más significante es el sonido producido cuando hay movimiento de energía y aire. El sonido de un suspiro usualmente no es dirigido sino suave o pasivo.

3. Jadear (tomar una bocanada de aire). Es el método corporal más efectivo para mover aliento y energía. Es el resultado de nuestra respuesta de afrontar o huir. Cuando se toma una bocanada de aire la espalda y las costillas se expanden notablemente y los músculos abdominales tiran hacia dentro durante la inhalación, cuando el aire se succiona hacia la base más amplia de los pulmones, que yacen en la espalda. Con este movimiento la mandíbula se suelta y se abre para dejar entrar una gran cantidad de aire. Una bocanada de aire sirve para reoxigenar el cuerpo, preparándolo para algún tipo de trabajo o actividad.

Existen algunos factores constantes entre estas acciones que movilizan aire y energía:

– La mandíbula se abre y se libera.
– El aire tira hacia dentro por la boca y la nariz.
– La caja torácica y la espalda se expanden al entrar aire al cuerpo.
– Sucede un movimiento de los músculos abdominales y el diafragma.

Con frecuencia existen conjeturas respecto de si el movimiento exacto de los músculos abdominales tira hacia dentro o hacia fuera durante la inhalación. A muchos de nosotros se nos enseñó la respiración abdominal profunda hecha al mover el abdomen hacia fuera durante la inhalación. Este tipo de movimiento abdominal se puede observar al postrarse en el piso y notar el subir y bajar del abdomen al respirar.

La respiración abdominal a menudo se recomienda como método para relajarse y fortalecer el diafragma, y como el respirar correctamente para hablar y cantar. Con frecuencia se le refiere como “usar el diafragma”, sin embargo esto es un concepto incorrecto, el diafragma es un músculo de movimiento involuntario, si pudiese controlarse concientemente sería fácil parar el hipo, que es causado por espasmos del diafragma. El diafragma en realidad tiene poca relación con el apoyo a la voz y la exhalación.

Aunque la respiración abdominal es efectiva en lograr que la gente mueva el aire más de lo usual, tiene inconvenientes. La expansión del área abdominal tiende a disminuir el volumen de la caja torácica y a causar reducción más rápida del volumen pulmonar. La respiración abdominal no abre la garganta activamente. Además pone al cuerpo en un estado más pasivo, por lo tanto es adecuada para relajarse o hacer yoga, pero si se desea mejorar dinámicamente la producción o proyección de voz y tener acceso a recursos internos profundos del potencial creativo de la mente, se recomienda la respiración estructural.

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El Conocimiento en el Cuerpo


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Markel R. Méndez H.
Aquel artículo me cautivó.

Lo encontré en alguna revista dedicada a temas de comunicación, hace más de 10 años, y a través de la lectura de aquellas palabras experimenté una especie de revelación, que para mi fue tan sublime como la primera vez que leí el “Demian” de Herman Hesse. Me sentía frente a una posible iniciación a nuevas formas de ver el mundo.

Como parte natural de mi formación en el área de la Comunicación Social, siempre había estado en la búsqueda de formas de percibir la realidad circundante, así como maneras de conexión con mi propia realidad subjetiva, el movimiento de mis emociones y la aparición de eso indescriptible en el interior que se hace intuición o imagen. Siempre pensé que las ideas y los conceptos me permitirían comprender lo que hasta entonces había estado ocurriendo.

Pero en el momento de leer esas líneas, las ideas y las palabras empezaron a ser para mi algo muy distinto a lo que antes eran –aunque he seguido intentando descubrir más profundos misterios en los libros y en el papel (sin éxito, por cierto)-, para irse convirtiendo paulatinamente en vivencia, sensaciones, convocatorias a la acción. Dicho brevemente, la palabra a veces evoca una imagen y la imagen es experiencia.

En aquel artículo Walter Benjamín me dejó saber que en los conceptos no se encuentra el conocimiento, pues ellos se ubican alrededor de los acontecimientos, intentando explicarlos y convirtiéndolos en algo que no son: aseveraciones que pretenden tener valor universal. Los conceptos se ubican en torno al asunto al cual refieren, conformando puntos de referencia que, una vez unidos por las líneas que dibuja quien los recibe, producen una imagen más o menos parecida a la que seguramente tuvo en su ser quien creó aquellos enunciados por primera vez.

Esa idea me estremeció pues nunca antes había comprendido que, esas líneas imaginarias que se dibujan en el firmamento, esa constelación constituida por el esfuerzo creativo y perceptivo de quien observa, son revelación de una experiencia que está tanto en la mente como en el cuerpo, y que es ello lo que realmente constituye el conocimiento: una imagen, conexión entre pensamiento y emoción, entre intelecto y cuerpo.

Y si en la imagen está el conocimiento y es ella también el lenguaje del alma (Krebs, 1998), no es difícil comprender que el cuerpo es nuestra principal vía de experimentación y aprendizaje, de contacto con las emociones y elaboración (incluso intelectual) de nuestras percepciones del mundo y, por lo tanto, de la realidad.

Esto es algo que todos sabemos porque todos lo llevamos como vivencia cotidiana.

Desde aquel momento se me hizo imprescindible probar las ideas a través del movimiento, tanto como registrar mis percepciones sobre el papel, intentando traspasar el límite entre los conceptos y la experiencia, entre las ideas y el conocimiento. Mi fantasía ha sido la del explorador que sigue un antiguo mapa que indica la existencia de distintas señales en el camino hacia alguna figura final, la cual termina estando justo en el bolsillo del propio pantalón.

A todas luces, no estoy diciendo nada nuevo, pero desde este punto es más sencillo rescatar el valor de la imaginación creativa al servicio de la producción del conocimiento, la generación de un saber humano, dinámico, que no intenta constituirse en verdad universal por los siglos de los siglos, sino ser un punto de referencia en el ahora para un individuo particular, de carne y hueso, que se mueve en calles con nombres propios y escapa, a veces, de los cálculos estadísticos.

Por ello reivindico el salto de las ideas en el cuerpo, el intercambio de saberes a través del juego y el movimiento, la elaboración de nociones por medio de las descripciones y la narración de experiencias.

Todo ello fue y ha sido para mi una búsqueda intuitiva que apenas ahora empiezo a colocar en palabras. Por ello el teatro, el canto, el arte de la oratoria, la expresión, han sido para mi las vías predilectas para experimentar y conocer. Debo agregar aquí como fundamental, aunque hasta ahora no he tenido la dicha de probarlo sistemáticamente, el baile, la danza.

Me refiero a todas ellas como experiencia individual y contacto íntimo con otros en la medida en que entramos en una nueva dimensión de la realidad intersubjetiva, no las traigo a colación como actividades de espectáculo o ámbito para la proliferación de estrellas de la farándula. Son, desde el punto de vista aquí planteado, modos de contacto con la realidad externa, producto y complemento del mundo interior.

Considero fundamental por ello que todo individuo tenga contacto con algunas de estas manifestaciones del alma humana, como parte de un ritual, entrando en un contacto más íntimo con su propio cuerpo (y como consecuencia con el de los otros individuos en su entorno), generando de forma dinámica un conocimiento útil para su vida.

Todavía más: un profesional de la comunicación, desde esta perspectiva, está obligado a trabajar con sus vías de contacto con el mundo (su cuerpo, su voz, sus sentidos) para ser capaz de elaborar ideas, mensajes, conceptos, que constituyan verdaderos puntos de referencia para el descubrimiento colectivo (grupal o individual) de la realidad que todos compartimos.

De otro modo, ¿cómo se puede crear e interpretar el mundo en el cual vivimos?