Coaching Analítico

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Conectar con el Propósito: una propuesta exploratoria


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No es difícil reconocer que estamos constantemente rodeados de ruido, presionados por expectativas externas y múltiples narrativas que se imponen en el ámbito colectivo. En este escenario, existe el riesgo de perder la dirección, de encontrarse con una imposibilidad para reconocer el sentido de lo que hacemos en la conexión con nuestro propósito o llamado.

He reconocido este fenómeno en mi trabajo en el área de la innovación social y en el trabajo con individuos y grupos a través del psicodrama y técnicas de la arteterapia.

Creo que esto es un aspecto tan esencial, muchas veces malentendido y abordado con ligereza, que he decidido compartir un conjunto de reflexiones y un ejercicio de exploración para este autodescubrimiento.

¿Qué es realmente el «llamado»?

El «llamado» se diferencia de los objetivos y las metas convencionales. Mientras que las metas suelen ser externas y cuantificables, el llamado:

  • Representa una profunda conexión con lo que nos inspira y nos llama.
  • Revela nuestro propósito y motivación más auténticos.
  • No depende de la fuerza de voluntad, sino que surge como un impulso articulado, una fuente constante que inspira a la acción y enciende la imaginación y la creatividad.

La vía para conocer o conectar con este «llamado», es aprender a escuchar y esperar lo que nos «habla» desde un ámbito interior profundo. Este proceso de percepción es lo que nos habilita para articular un propósito.

El desafío del ruido externo

Uno de los mayores obstáculos para escuchar nuestra voz interior es la influencia de discursos y aspiraciones colectivas. Las distracciones y las presiones externas actúan como un ruido que nos aleja de nuestro verdadero camino. Consideremos, por ejemplo, el bombardeo constante de formas establecidos y repetitivas a través de las redes sociales, donde se pierde la particularidad y autenticidad.

Para conectar con el llamado, es necesario filtrar ese ruido y enfocarse en las imágenes y símbolos que nos habitan, los cuales funcionan como poderosos puentes entre lo personal y lo colectivo.


Ejercicio de Indagación Apreciativa

​Te invito a realizar un pequeño ejercicio de reflexión sobre tu propósito personal:

  1. Escribe una pregunta que te ayude a explorar tu llamado desde una postura receptiva.
    • En este ejercicio la pregunta no está predeterminada, porque depende específicamente lo que quieras mirar o en lo que decides poner tu atención. Crea esta pregunta pensando en aquello que quieres indagar o buscar, este es un primer paso hacia la claridad sobre el llamado personal.
  2. Escribe sin juzgar ni pensar demasiado; solo deja fluir tus ideas.
    • Más que pensar en el acto de escribir, enfócate en el proceso de escuchar. Deja que las ideas fluyan con libertad, sin intentar predeterminarlas. Imagina que alguien más está dictándote las palabras, un «otro» que va respondiendo a la pregunta que has planteado.
  3. Identifica ideas resonantes: Revisa lo que escribiste y marca aquello que más resuene contigo, incluso si las ideas parecen contradictorias.


Imagina y Planifica

El descubrimiento no termina en la reflexión; debe pasar a la acción.

El siguiente paso sería imaginar una vida en la que los elementos que han aparecido en tu texto, las ideas que emergieron alrededor de la pregunta que te planteaste, están más presentes en tu vida.

Verás cómo lo que parecía una aspiración personal (conectar con un propósito o llamado) es ya una realidad presente en tu vida. Empezarás a identificar, seguramente, elementos de ese propósito en el pasado y podrás entonces proyectarlos con más fuerza hacia el futuro.

Cada propósito es único, cada llamado tiene múltiples y numerosas formas de manifestarse. Tú ya tendrás tus habituales o naturales, que se redimensionan al articularse con este sentido más profundo.


Lleva esta exploración al siguiente nivel

​Si sientes que es el momento de profundizar, te invito a participar en mi taller online «Explora tu llamado».

  • ¿En qué consiste? 12 sesiones online de 90 minutos.
  • Metodología: Utilizamos técnicas de psicodrama y creatividad en acción para explorar sueños y proyectos en un ambiente de apoyo compartido.
  • Objetivo: Fomentar la espontaneidad y la conexión con tu verdad interior.

Escríbeme a markel@thekeycalling.org


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Encontrar el propósito en lo pequeño y en el ser esencial


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Vivimos en una época que padece una embriaguez por la escala. Se nos exige crecer, expandirnos, ocupar cada vez más espacio, en una carrera sin límites. Pareciera que el valor de una vida o de un proyecto se mide únicamente por su capacidad de ser «grande», masivo, visible y ruidoso. Sin embargo, en esta lucha por la grandeza, que a menudo es ilusoria, corremos el riesgo de perder de vista lo sagrado en nosotros: la paz y estabilidad inherente al ser, sin las presiones de una expansión infinita.

En palabras del monje trapense, teólogo y místico Thomas Merton (1915-1968):

«No podemos alcanzar la grandeza a menos que perdamos todo interés en ser grandes. Porque nuestra propia idea de grandeza es ilusoria, y si le prestamos demasiada atención nos veremos atraídos fuera de la paz y la estabilidad del ser, y buscaremos vivir en un mito que hemos creado para nosotros mismos». (Nuevas Semillas de Contemplación, 1961).

Allí está expresada la paradoja que agrieta los cimientos de nuestra ambición moderna. El excesivo énfasis en lo externo, los insostenibles esfuerzos que hacemos para encajar en el mito del éxito que el colectivo ha creado y renueva constamente; esto genera un distanciamiento de nuestra voz única y nuestra guía interior. En el proceso de vivir en una escala que no nos corresponde, nos volvemos extraños para nosotros mismos.

La obsesión por lo externo se establece entonces como lo opuesto al proceso de transformación. El alquimista sabía que para que el material se transformara en oro, necesitaba el vas bene clausum: el recipiente bien sellado, el recipiente hermético donde el alma se destila. No se trata de un espacio infinito, sino de un contenedor pequeño, acotado y protegido, donde el calor puede concentrarse. La transformación no ocurre en la dispersión, sino en la contención. En lo pequeño, la energía no se pierde; se refina.

Es en esa «pequeñez», en ese núcleo, ese retorno a lo que somos sin las exageraciones y los adornos de la importancia personal, donde aparece ese Llamado Esencial (Key Calling). Ser pequeño no significa ser insignificante; significa estar concentrado. Significa tener la valentía de reducir el ruido externo para escuchar el movimiento único de nuestra propia esencia. Cuando aceptamos nuestra medida real, cuando dejamos de pretender ser el mapa completo para convertirnos en la brújula, todo lo que hacemos adquiere una dimensión diferente.

El compromiso con lo que es real en nuestro ámbito interior transforma el producto de nuestras acciones. Al final, la fuerza no reside en la escala masiva, sino en la autenticidad del gesto. Hay una grandeza inmensa en el acto de ser nosotros mismos, de habitar nuestro presente sin la presión de la posteridad. Al ser pequeños, nos permitimos ser permeables a la vida, facilitando que aquello que nos trasciende se exprese con libertad a través de nuestra verdadera y auténtica presencia.